Nelson Ponce opina sobre la ilustración cubana

Nelson Ponce

 

Nelson Ponce

La Habana, 1975. Diseñador de Comunicación Visual graduado en 1998 en el Instituto Superior de Diseño (ISDI) en La Habana, Cuba. Co-fundador del Grupo Camaleón en el año 2000. Ilustrador de referencia cuyos trabajos han sido reconocidos y acogidos en países como Estados Unidos, Italia, España, Nueva Zelanda, Polonia, México y Brasil.

 

La ilustración cubana ha sido muy versátil en sus formas y manifestaciones ¿en qué período crees que haya tenido un mayor desarrollo?

Considero que en los setenta y parte de los ochenta la ilustración cubana cristalizó un poco más debido a la voluntad estatal hacia la diversificación y la proliferación de publicaciones, imprentas y casas editoriales.

Varias publicaciones se escribían y editaban aquí, y luego se imprimían en la Unión Soviética o en otro país del campo socialista. Todo esto hacía que los ilustradores tuvieran gran libertad para la creación, lo cual se apreciaba además en la pluralidad de formatos y en el uso de distintas técnicas.

Ilustración del libro Cuentos de Guane

Ilustración de Nelson Ponce para el libro Cuentos de Guane

¿Crees que es posible identificar algún referente que haya incidido en nuestra ilustración?

Sí, creo que hubo una fuerte influencia de la tradición norteamericana. De cierta forma, siempre ha habido una mirada hacia su manera de ilustrar, y esto es posible apreciarlo en la obra de ilustradores como Morante.

Más adelante, ese interés se comenzó a redirigir y transformar respondiendo más a la tradición europea, específicamente a la tradición que se fue generando en países del campo socialista. En esa época, fueron decisivos los intercambios que se produjeron entre ilustradores de esos países. Varios de esos países (p.ej. Polonia, Checoslovaquia, Rusia) son actualmente potencias en el área de la ilustración, hecho que demuestra su relevancia e impacto en otros contextos.

Ilustración de Posada

Ilustración de Posada para el libro Criaturas insólitas o desaparecidas

¿Qué ilustradores consideras que permanecen en la memoria colectiva del diseño cubano?

Creo que no hay mucha memoria al respecto. Pienso que es una manifestación subestimada a pesar de que Cuba ha dado muy buenos creadores en este campo. En los planes de clase de las instituciones relacionadas con las artes visuales no se estudian con profundidad a nuestros ilustradores.

Para mí (no sé si también estarán en la memoria colectiva) son entrañables, ilustradores como Muñoz Bachs, Morante, Enrique Martínez Blanco, Vladimir González, Ubaldo Ceballos, Reinaldo Alfonso, Rapi Diego, Miriam González, Virgilio, Bencomo, Lorenzo, Posada, Ajubel, entre otros, que harían de esta lista (mi lista) algo muy extenso.

Ajubel

Ilustración de Ajubel

¿Cómo caracterizarías el estado de la ilustración cubana?

De manera general creo que la diversidad y la fluctuación de la calidad caracterizan el estado actual. Esto supongo que se deba al crecimiento de la presencia de autodidactas, aparejado a la falta de información y la carencia de un mercado sólido para el progreso de esta profesión.

Hay un panorama donde creadores muy talentosos están ponderados igual que otros de calidad dudosa lo cual origina cierta desorientación en los más jóvenes que pretenden insertarse en este campo.

Ilustración de Reinaldo Alfonso

Ilustración de Reinaldo Alfonso para el libro Dos ranas y una flor

¿Qué impulsos necesitaría la ilustración cubana para potenciar su crecimiento y exitoso tránsito hacia el futuro?

Soy defensor de la voluntad de las personas como fuerza clave para la materialización de los proyectos; pero, esta no es suficiente. Esa voluntad debe estar acompañada de una infraestructura y de condiciones económicas que generen un verdadero impulso. Es necesario que crezcan las casas editoriales y se perfeccione el trabajo de las imprentas para que el arte del ilustrador pueda ser apreciado en su totalidad.

En estos momentos, hay personas contribuyendo con su trabajo. Por ejemplo, hay profesionales escribiendo para los niños y hay especialistas en editoriales como Gente Nueva generando proyectos atractivos. Sin embargo, esto deriva en las capacidades de la industria que produce el resultado final, y es allí donde se encuentran las principales deficiencias.

No me pongan en lo oscuro. Ilustración de Nelson Ponce

No me pongan en lo oscuro. Ilustración de Nelson Ponce

Si la industria se perfeccionara, se presentarían más oportunidades para que los diseñadores y otros artistas visuales, pudieran expresarse y amar esta manifestación. Si esto sucediera, surgirían otras preocupaciones asociadas a la dimensión artística, a la creación misma. Pienso que otro paso decisivo sería la creación de una infraestructura que sustentara la enseñanza de la ilustración. Sería muy importante que existiera alguna especialización que incidiera concientemente en su desarrollo a través de las escuelas de artes visuales. Tal vez, se podría crear una disciplina o especialidad en ilustración, lo que permitiría una formación sólida y profunda en un mundo donde hay mucho por descubrir y experimentar.

 

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